Silencio y Resistencia en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. 

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, es imperativo dar voz a una realidad que permanece oculta entre estadísticas y prejuicios: las múltiples formas de violencia que enfrentan las mujeres que viven con VIH en Chile. Estas mujeres no solo cargan con el peso del estigma de una enfermedad, sino que además son víctimas de un sistema que, muchas veces, las discrimina y vulnera sus derechos fundamentales. 

En 2002, Francisca, una mujer chilena con VIH, fue esterilizada sin su consentimiento tras dar a luz. Su caso resonó internacionalmente como un ejemplo de violencia institucional: una decisión tomada bajo prejuicios, en un entorno biomédico no se consideró su derecho a decidir sobre su cuerpo y su maternidad. Después de dos décadas, el año 2022, el Estado reconoció su responsabilidad; sin embargo, al dia de hoy no se perciben avances para combatir el estigma y discriminación que violenta a las mujeres de manera estructural. 

La violencia no termina ahí. En el ámbito laboral, muchas enfrentan el rechazo sistemático. Según investigaciones, un alto porcentaje de mujeres con VIH trabaja en condiciones precarias, ya sea en empleos ocasionales o como dueñas de casa (empleadas del hogar). La discriminación en los espacios laborales no solo afecta su estabilidad económica, sino también su dignidad y capacidad de sostener a sus familias. 

En los centros de salud, el miedo al juicio y al maltrato las aleja de diagnósticos tempranos y tratamientos oportunos. Estas barreras, alimentadas por el estigma, agravan su vulnerabilidad y perpetúan ciclos de exclusión. En muchas comunidades, además, las mujeres con VIH son doblemente juzgadas: como «portadoras» de una enfermedad y como mujeres que desafiaban las normas de género implícitas en una sociedad profundamente patriarcal. 

Pero la historia no es solo de violencia; también es de resistencia. En diversas regiones de Chile, colectivos de mujeres con VIH alzan la voz contra la invisibilización, exigiendo políticas públicas inclusivas y educación para erradicar los prejuicios. En estos espacios se habla de justicia reproductiva, derecho al trabajo y atención sanitaria digna, impulsando una narrativa que reclama igualdad y respeto. 

Esto último lo podemos observar en el relato que plasman las mujeres que viven con VIH en el documental «Positivas. Mujeres y VIH en Chile tras 40 años de lucha», un trabajo realizado como proyecto de título realizado por Constanza López, Monserrat Monsalve y Hurubachi Pardo, de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, donde se exhibió y se realizó un conversatorio que aportó con reflexiones sobre las brechas sociales y la vulneración de derecho. 

Sin embargo, lo que cabe destacar de esta pieza documental es el subtexto, donde se observa como el acompañamiento entre pares, la organización y la articulación de  entre las mismas mujeres logran formarse con resiliencia, resistiendo y alzando una voz que da esperanza a otras. Son 24 minutos que te darán horas de reflexión y los puedes ver en este vínculo. 

Visibilizar sus historias y demandas es esencial para construir una sociedad que no solo las incluya, sino que las respete y proteja. Porque la eliminación de la violencia contra la mujer también significa erradicar el silencio que encubre estas formas de discriminación. 


Autor: Facundo Ríos