Cada mes de mayo, en distintos rincones del mundo, se encienden velas que iluminan una historia compartida: marcada por la pérdida, por la resistencia y por la fuerza de quienes no han dejado que el olvido se imponga. La Vigilia Internacional en Memoria de las Personas Fallecidas a causa del SIDA, más conocida como Candlelight, no es solo una ceremonia: es una declaración viva de amor, dignidad y justicia. Es un espacio donde la memoria se transforma en compromiso.
Este 2025, el lema internacional “Recordamos. Nos levantamos. Lideramos.” nos invita a mirar atrás sin quedarnos quietos. A recordar a quienes ya no están, levantarnos desde el dolor y liderar los cambios que aún son urgentes. Nos habla de la historia, pero también del presente. Y sobre todo, de la fuerza que tienen las comunidades para hacer frente a la desigualdad, al estigma y al abandono.
En ese espíritu, Fundación Savia fue parte de dos actividades profundamente significativas, que reflejan cómo la sociedad civil organizada sigue siendo un pilar en la respuesta al VIH/SIDA en Chile. Dos gestos distintos, pero unidos por un mismo sentido: la memoria como acción política.
El domingo 18 de mayo, junto a Un Cuerpo en Expansión y el Centro Cultural de España, realizamos una jornada masiva, artística y profundamente conmovedora. Bajo la consigna de que el arte también es territorio de resistencia, se desplegó una programación que entretejió la memoria con el cuerpo y el activismo con la emoción. La exposición fotográfica sobre VIH y memoria fue el marco perfecto para el conversatorio “Arte y Resistencia”, moderado por Cristian Aravena, con la participación de activistas, artistas y educadores como Marco Ruíz, Sofía Devenir, Kevin Magne y Ely Vera Maripangui. Una conversación potente, atravesada por los afectos, la marginalidad y la potencia del arte como forma de lucha.
La jornada incluyó una performance escénica con relatos de personas migrantes viviendo con VIH, transmitidos en tiempo real por intérpretes escénicxs. Una forma visceral de traer al presente esas voces que han sido históricamente silenciadas. La ceremonia Candlelight cerró ese día con el encendido de velas por quienes partieron, pero también por quienes siguen aquí, exigiendo respeto y derechos. El Coro Queer Chile dio el último acorde, recordándonos que la música también puede ser refugio, rabia y esperanza.
El lunes 19 de mayo, la segunda jornada reafirmó esa misma fuerza. Aunque originalmente programada para la Plaza Ñuñoa, la actividad se trasladó por motivos de fuerza mayor al Colegio José Toribio Medina. Lo importante es que no se suspendió, no se apagó, no se rindió. Se transformó. Y esa es una metáfora poderosa de lo que han hecho las comunidades durante más de 40 años: adaptarse, sostener, avanzar, liderar.
Allí estuvieron las organizaciones, la mesa de promoción en salud sexual de Ñuñoa, redes de apoyo, personas viviendo con VIH, activistas de distintas edades, vecinos y vecinas. Y con ellas, el espíritu que ha sostenido esta lucha desde el inicio: la convicción de que la memoria no es un acto pasivo, sino una herramienta de transformación. Entorno al lazo de la vida y a la luz del candil, se compartieron historias, se tejieron recuerdos, se reafirmó el compromiso por una vida sin estigmas.
Hoy más que nunca, el Candlelight no es solo una ceremonia simbólica. Es una acción política que interpela, que denuncia, que lidera. Porque recordar a quienes murieron a causa del SIDA es también preguntarnos por qué aún persisten las exclusiones, los prejuicios, las barreras de acceso, y los silencios.
La sociedad civil organizada —aquellas comunidades, redes y activismos que han sostenido esta lucha sin recursos, sin aplausos, pero con convicción— ha sido y sigue siendo liderazgo real. Liderazgo que incomoda, que educa, que propone, que cuida, que insiste.
Desde Fundación Savia, seguimos firmes.
Recordamos. Nos levantamos. Lideramos.
Con memoria. Con cuerpo. Con comunidad.
Y con la certeza de que cada vela encendida no solo honra el pasado: también alumbra el futuro que estamos construyendo.





















Fuente: Facundo Ríos Velásquez. Coordinador de Gestión. Fundación Savia.

