El día 10 de junio culminó la Reunión de Alto Nivel de Acceso Universal, realizada en la ciudad de Nueva York, y en la que participaron países miembros de las Naciones Unidas

El objetivo fue avanzar en acuerdos y revisar como promover nuevos mecanismos para fortalecer la respuesta al VIH/SIDA.

Aprobado el documento oficial del encuentro, los representantes de las diversas organizaciones y países de la sociedad civil presentes, tanto de Latinoamérica como del Caribe, emitieron su propia declaración en la que dejaron establecida su posición respecto a la declaración oficial.

En esta Declaración de la Sociedad Civil, si bien se reconocen aspectos positivos como son la “adopción de metas realistas al año 2015 sobre el suministro de tratamiento a nivel mundial y la reducción de la transmisión del VIH y de las muertes relacionadas con el SIDA y la tuberculosis, entre otras metas, y la referencia que se hace, por primera vez, al uso de condones y no solamente a su acceso”, en el documento también plantean una serie de inquietudes y/o debilidades, como omisiones, establecidas en la declaración Oficial.

Las razones de estas omisiones y debilidades son directamente responsabilidad de la falta de decisión política de ciertos gobiernos y la primacía de muchos de ellos de intereses económicos por sobre las necesidades de la vida humana, sentencia la declaración de la Sociedad Civil participante en la Reunión de Alto Nivel de Acceso Universal

En la Declaración hacen referencias anteriores relacionadas con “que las leyes nacionales y las normas cultuales, sociales y religiosas de cada país tienen prioridad sobre los derechos humanos universales; que la única meta que considera a las mujeres sólo menciona la transmisión vertical; que no se garantizan acciones concretas para proteger los derechos humanos de las poblaciones en mayor riesgo; que se invisibiliza a la población trans a pesar de las evidencias epidemiológicas; el débil lenguaje sobre poblaciones migrantes, pueblos originarios y usuarios de drogas por vías no inyectables; la omisión de la homofobia, la transfobia y la discriminación hacia las trabajadoras sexuales como factores que aumentan la vulnerabilidad ante el VIH; la formulación de los compromisos de financiar la respuesta que no vincula la obligación de los países donantes, y la no referencia a las necesidades de financiamiento de nuestra región”.

La tensión sobre lo precedente instala a la sociedad civil en un incertidumbre fundamental, cual es que los espacios en los que instalan sus demandas y cuestionan el que hacer en la materia, son las instancias formales, de hecho culminan haciendo un llamado para el desarrollo de un plan y consulta regional de evaluación sobre el cumplimiento de las metas entre los gobiernos, la sociedad civil, agencias de Naciones Unidas y de cooperación internacional en 2014, a la vez que solicitan otra reunión de Alto Nivel para el año 2016.

Javier Hourcade, editor del portal web www.corresponsalesclaves.org, tanto en sus editoriales como en artículos varios da luces con respecto a temas de fondo que la sociedad civil debe abordar, y de hecho en reunión del 7 de junio con la participación de 60 activistas se abordaron 3 temas que recogemos como de primera relevancia: Casi todas las delegaciones Latino Américanas presentes representaban delegaciones oficiales, lo que habla mal de la capacidad de la sociedad civil de generar mecanismos de autonomía; lo otro que se constató en esta reunión fue que América Latina como bloque es muy fuerte y progresista a excepción de tres países como son Panamá, El Salvador y Perú, señalando este último que podía vivir con una declaración que no incluyese el lenguaje sobre poblaciones claves. Es decir hablemos de un fenómeno que complica pero no seamos tan explícitos sobre las poblaciones que son afectadas. Estrictamente desde el periodismo esto es una aberración; el otro aspecto tratado en esta reunión fue la ausencia de las poblaciones transgéneros, omitiéndolas en la lista de las poblaciones más afectadas.

Sobre lo anterior el continente y el mundo de la sociedad civil debe avanzar en que se reconozca explícitamente a las poblaciones más vulnerables, de lo contrario la negación misma llevará al fracaso cualquier intento de avanzar en la respuesta al VIH/SIDA

Así las cosas podemos pensar que la incertidumbre se da porque si las organizaciones de la sociedad civil del continente no son capaces de articularse y dejar de depender de estos gigantes de organismos internacionales, el camino y el esfuerzo de millones que se han movilizado por diversas causas ciudadanas terminarán descansando en la voluntad, quizá un poco aperturista, de estos organismos internacionales, entonces la duda es si ellos mismos serán quienes abrirán las puertas para que nuevos aires, ideas y personas puedan revitalizar, en este caso, la lucha y respuesta al VIH/SIDA.