Un nuevo informe internacional advierte que disponer de una herramienta eficaz para prevenir el VIH no basta si las personas continúan enfrentando barreras sociales, culturales e institucionales para acceder a ella. En Chile, donde la PrEP forma parte de las políticas públicas desde 2019, las organizaciones comunitarias coinciden en que el principal desafío ya no es solo la disponibilidad, sino garantizar un acceso oportuno, informado y libre de estigmas.
Por Cristóbal Pradel Silva.
La profilaxis preexposición (PrEP) es una de las estrategias más eficaces para prevenir la transmisión del VIH. Cuando se utiliza de forma adecuada, reduce el riesgo de adquirir el virus en más del 99% por vía sexual. Sin embargo, un nuevo informe elaborado por SHARE Collaborative, Sophia Forum y la Universidad Queen Mary de Londres concluye que disponer de la PrEP no garantiza, por sí sola, un acceso equitativo.
El estudio, realizado en Reino Unido con más de 260 participantes y entrevistas a personas pertenecientes a comunidades históricamente desatendidas, identifica barreras que también resuenan en otros países: mensajes centrados exclusivamente en el riesgo, servicios excesivamente medicalizados, temor al estigma y poca participación de las comunidades en el diseño de las estrategias de prevención.
La prevención no puede construirse desde el miedo
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que muchas personas no consideran que la PrEP esté dirigida a ellas.
El 30% de las personas encuestadas señaló que nunca había pensado que esta estrategia preventiva pudiera responder a sus necesidades, mientras que casi la mitad manifestó preocupación por cómo serían percibidas socialmente si comenzaban a utilizarla.
Las organizaciones autoras plantean que la prevención debe dejar de comunicarse únicamente desde el riesgo o determinadas prácticas sexuales y avanzar hacia un enfoque basado en la autonomía, el autocuidado y los derechos. La recomendación es clara: hablar de PrEP como una decisión informada de cuidado personal y no como una herramienta reservada para ciertos grupos.
Más lugares, más comunidad
El informe también cuestiona que la PrEP continúe dependiendo casi exclusivamente de servicios especializados en salud sexual.
Las personas participantes señalaron que preferirían acceder a esta estrategia en centros de atención primaria, farmacias, plataformas digitales o espacios comunitarios donde exista mayor confianza y menor temor a la discriminación.

Además, más del 80% expresó interés en iniciativas lideradas por organizaciones comunitarias y en redes de acompañamiento entre pares, reconociendo que la confianza muchas veces se construye fuera de los espacios tradicionales de atención sanitaria.
Las conclusiones coinciden con una demanda creciente en distintos países de América Latina: fortalecer el rol de las organizaciones sociales como aliadas en la prevención del VIH y no solo como actores complementarios.
Chile: avances importantes, pero desafíos persistentes
En Chile, la PrEP comenzó a implementarse como política pública en 2019 y actualmente se encuentra disponible de manera gratuita para personas que cumplen los criterios definidos por el Ministerio de Salud, a través de una red de hospitales y centros especializados distribuidos en distintas regiones del país.
No obstante, distintas organizaciones comunitarias han advertido que persisten barreras relacionadas con el desconocimiento de esta estrategia, dificultades para acceder a los centros habilitados, tiempos de espera, centralización de la oferta y el estigma asociado tanto al VIH como a la salud sexual.
Estas dificultades afectan especialmente a poblaciones históricamente más expuestas a la discriminación, entre ellas personas migrantes, personas trans, trabajadores y trabajadoras sexuales y quienes viven en regiones alejadas de los principales centros urbanos.
Uno de los desafíos identificados en la implementación es la continuidad de la atención y la trazabilidad de las personas usuarias. En algunos casos, quienes inician la PrEP suspenden sus controles o abandonan el seguimiento sin informar a los equipos de salud, dificultando el contacto posterior y la continuidad del acompañamiento preventivo. Esta situación no solo afecta la adherencia al programa, sino que también limita la capacidad de los servicios para comprender las razones del abandono y responder oportunamente a las necesidades de cada persona.
Diversos estudios realizados en Chile muestran además que una parte importante de los nuevos diagnósticos continúa concentrándose en hombres jóvenes, especialmente hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, lo que refuerza la importancia de ampliar las estrategias preventivas y facilitar el acceso temprano a herramientas como la PrEP.
La prevención también se construye desde la comunidad
Más allá de las diferencias entre los sistemas de salud, el informe británico deja una reflexión que resulta especialmente pertinente para Chile: las estrategias biomédicas son fundamentales, pero alcanzan su mayor impacto cuando dialogan con el trabajo comunitario.
La información clara, la educación sexual, las redes de apoyo entre pares y los espacios donde las personas puedan resolver dudas sin temor al juicio continúan siendo elementos centrales para una prevención efectiva.
La evidencia vuelve a recordar que prevenir el VIH no depende únicamente de contar con medicamentos eficaces. También requiere construir confianza, reducir el estigma y reconocer que la respuesta al VIH se fortalece cuando las comunidades participan activamente en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas.
Fuente: GTT-VIH.

