Fuimos parte del Encuentro de Innovación Positiva, compartiendo la experiencia en investigación comunitaria y defensa de derechos en VIH/SIDA.
La ciudad de Bogotá fue sede del Encuentro de Innovación Social y Respuesta Comunitaria al VIH, conocido como Innovación Positiva, organizado por la Alianza de Liderazgos Positivos y Poblaciones Clave (ALEP+PC) junto a la Universidad de los Andes. El evento se realizó entre el 15 y el 19 de abril y reunió a redes, organizaciones comunitarias y activistas de toda América Latina y el Caribe.
En representación de Chile, Fundación Savia estuvo presente a través de Víctor Parra Hidalgo, integrante del Observatorio de Políticas Públicas en VIH, quien compartió la experiencia de la organización en investigación comunitaria, defensa de derechos humanos y trabajo territorial con poblaciones clave.
“Fue una experiencia muy enriquecedora. Pudimos recoger el trabajo articulado que vienen desarrollando desde 2019 y, a la vez, compartir nuestra experiencia, que era totalmente desconocida para muchas de las organizaciones presentes”, señaló Víctor Parra. “Nos pareció importante visibilizar nuestro compromiso con la investigación comunitaria y la defensa de derechos humanos en el contexto del VIH”, agregó.
Durante el encuentro se abordaron los principales desafíos y oportunidades para la respuesta comunitaria al VIH, destacando la necesidad de innovar en las estrategias de sostenibilidad, incidencia y trabajo colaborativo. Uno de los ejes centrales fue la incorporación de tecnologías para el análisis y sistematización de datos, incluyendo herramientas más accesibles y eficaces para apoyar la investigación comunitaria y la recolección de evidencia.
“Quedó claro que les jóvenes están tomando un rol activo y también valoran las experiencias acumuladas en estas décadas de lucha comunitaria”
También se profundizó en temas como la invisibilización de mujeres seropositivas, el acceso a derechos de personas trans, la reducción de daños en contextos de chemsex, el monitoreo liderado por comunidades y la necesidad de implementar enfoques más amplios de prevención combinada. En palabras de Parra, “el encuentro permitió dialogar sobre cómo garantizar la sostenibilidad no solo económica, sino también social y política, especialmente en un escenario regional marcado por el avance de discursos ultraconservadores”.
Uno de los aspectos más relevantes del encuentro fue el enfoque intergeneracional, impulsado por la participación de la Red de Jóvenes Positivos de Latinoamérica. “Quedó claro que les jóvenes están tomando un rol activo y también valoran las experiencias acumuladas en estas décadas de lucha comunitaria”, destacó Parra. “Nuestro mensaje para quienes están comenzando a involucrarse en salud sexual y derechos humanos es: nunca olviden la historia. Los aprendizajes del pasado son una base para construir nuevas formas de activismo y enfrentar los desafíos del presente”.
El Encuentro de Innovación Positiva concluyó con el compromiso de generar un documento que sistematice las propuestas y reflexiones surgidas, con el objetivo de fortalecer el trabajo de las organizaciones y redes que lideran la respuesta al VIH desde los territorios.
Revisa la entrevista completa.
¿Cómo describirías tu experiencia participando en el Encuentro de Innovación Positiva en Colombia?
Fue una experiencia muy enriquecedora. Fuimos invitados a un espacio conformado por un consorcio de redes, donde la mayoría de las personas venían trabajando en conjunto desde 2019. Para nosotros fue muy valioso poder recoger la experiencia de esta red y, al mismo tiempo, dar a conocer nuestro trabajo, que hasta entonces era completamente desconocido para ellxs.
Fue importante visibilizar nuestras acciones, nuestro compromiso con el trabajo comunitario, especialmente en el ámbito de la investigación comunitaria y la defensa de los derechos humanos.
¿Qué desafíos y oportunidades en la respuesta comunitaria al VIH, se discutieron durante el encuentro?
Uno de los principales aprendizajes, además del intercambio de experiencias con compañeres de América Latina y el Caribe, fue conocer nuevas herramientas tecnológicas aplicadas a la investigación.
Estas innovaciones permiten mejorar la recolección de datos, el análisis y la sistematización de información de forma más ágil, amigable y efectiva, lo que resulta fundamental para el trabajo humanitario.
En particular, el uso de tecnologías para el análisis de Big Data representa un gran aporte cuando se pone al servicio de la investigación comunitaria.
Desde tu rol en el Observatorio de Fundación Savia y parte de RightPlus, ¿qué aprendizajes o ideas nuevas crees que podríamos implementar en Chile?
Desde los desafíos y oportunidades de la respuesta comunitaria, lo que más se discutió, fue sobre invisibilidad de las mujeres seropositivas, el acceso a derechos de la población trans, la reducción de daños en personas usuarias de drogas o chemsex, la experiencia de los jóvenes y el monitoreo liderado por las comunidades, pensando en cómo implementar acciones de la prevención combinada en poblaciones claves.
El desafío principal es la sostenibilidad y justamente cómo pensar en acciones a futuro, pensando en el avance de la ultraderecha en el mundo y cómo en Latinoamérica nos enfrentamos desde la falta de recursos, de reconocimiento de los derechos y no solamente la sostenibilidad económica, sino también la sostenibilidad social en la promoción y defensa de los derechos humanos.
El encuentro hablaba de innovación social. ¿Qué significa para ti innovar en la respuesta al VIH y qué ejemplos destacarías?
Bueno, en relación a la innovación —como lo decía el título del encuentro— tiene que ver justamente con eso: recoger lo que ya se ha hecho, evaluar cómo mejorarlo e incorporar acciones innovadoras que contribuyan al fortalecimiento de la respuesta al VIH.
Un buen ejemplo es el tema de la contratación social, que apunta directamente a cómo los Estados pueden contratar a las comunidades, no a través de la lógica de adjudicar proyectos, sino asegurando mecanismos permanentes de contratación que permitan a las organizaciones comunitarias desarrollar sus acciones. Esto es especialmente relevante para aquellas que prestan servicios sanitarios, como la toma del test rápido, el acompañamiento en PreP u otras prestaciones de salud. En muchos de los países participantes estas funciones estaban limitadas por falta de recursos o personal estatal.
Entonces, ahí es donde entra la innovación: cómo enfrentar este nuevo escenario económico global, marcado por la reducción de fondos internacionales —en su mayoría provenientes de Estados Unidos— y buscar formas sostenibles de mantener el trabajo comunitario.
La discusión giró en torno a cómo sostener a largo plazo a las organizaciones y redes que están en terreno, y surgieron varias propuestas que probablemente se recojan en un documento con el resumen del encuentro.
¿Cómo ves el rol de las organizaciones comunitarias en un contexto global donde aún persisten estigmas y barreras para las personas que viven con VIH?
Bueno, algo que se abordó con fuerza en el encuentro fue la persistencia del estigma y la discriminación, no solo hacia las personas que viven con VIH, sino también hacia las poblaciones clave. Es importante recordar que el consorcio organizador se llama Alianza de Liderazgo Positivo y Poblaciones Clave, por lo tanto, aborda el trabajo de redes de personas que viven con VIH, pero también de poblaciones como personas trans, trabajadoras sexuales y personas usuarias de drogas.
Desde esa perspectiva, se reconoce que el estigma y la discriminación siguen vigentes, y el rol de las organizaciones comunitarias es clave para hacer frente a esa realidad. En particular, las organizaciones debemos ejercer incidencia política para desarticular esos estigmas, pero también trabajar colaborativamente con centros de atención y tomadores de decisiones, porque muchas veces es desde esos espacios donde se reproduce la discriminación, muchas veces por desconocimiento o falta de formación.
Para mí, el rol fundamental de las organizaciones comunitarias es mantener un trabajo constante de educación, promoción de derechos y sensibilización, que permita reducir ese estigma y transformarlo. No creo que desaparezca por completo, pero sí es posible mitigarlo y enfrentarlo de forma más consciente y respetuosa.
Por último, ¿qué mensaje te gustaría compartir con las personas jóvenes que hoy están comenzando a involucrarse en temas de salud sexual y derechos humanos?
Bueno, el tema de las personas jóvenes también estuvo presente —aunque de manera más tangencial— en el encuentro, ya que fue la Red de Jóvenes Positivos de Latinoamérica la que colaboró en la organización logística. Su participación fue muy valiosa porque trajo consigo una propuesta que reconoce que les jóvenes son quienes continuarán con este trabajo.
Se destacó la importancia del aprendizaje intergeneracional: por un lado, nosotres tenemos mucho que aprender de sus miradas y formas de hacer activismo hoy, pero también es clave que les jóvenes reconozcan y valoren la experiencia acumulada en estos más de 40 años de lucha comunitaria y respuesta al VIH.
Lo que se visualizó en el encuentro —y que me parece muy esperanzador— es que muchxs jóvenes sí valoran esa historia, por eso están involucradxs en redes como la Red de Jóvenes Positivos.
Mi mensaje para quienes recién se están involucrando en temas de salud sexual y derechos humanos es: no olviden la historia, reconozcan los procesos que nos han traído hasta aquí y usen esos aprendizajes como base para crear nuevas formas de activismo. Ustedes tienen la fuerza y las herramientas para enfrentar los desafíos actuales, en un contexto marcado por la tecnología, la globalización y una sexualidad cada vez más amplia y visible. Y nosotros, desde otras generaciones, también tenemos mucho que aprender de ustedes.
Revisa el Informe Resumen completo del encuentro.







Fuente: Cristóbal Pradel Silva. Comunicaciones Fundación Savia

