VIH/SIDA

El gran triunfo de ‘Élite’ es retratar el VIH sin dramas ni prejuicios

"Nadie piensa que una niña de 16 años pija y rica puede tener VIH. Marina rompe esquemas y eso está muy bien", asegura Darío Madrona, uno de los creadores de la serie

“Dilo mamá. Di: ‘Mi hija de 16 años es seropositiva’”. Con este giro totalmente inesperado para el espectador arranca Élite, la última apuesta de Netflix convertida en toda una adicción. Todos pensábamos que esta era una serie de adolescentes, líos de faldas y peleas en institutos hasta que descubrimos que la protagonista, Marina (fantásticamente interpretada por María Pedraza), tiene VIH. Así sin esperarlo, nos hemos encontrado con el mejor retrato de lo que supone vivir hoy en día con el virus de inmunodeficiencia humano. Sin prejuicios y sin dramatizaciones. Y todo con sello español.

“Queríamos poner sobre la mesa muchos aspectos del VIH. Para empezar, dejar constancia de que no ha desaparecido. Queríamos romper el silencio porque sigue estando muy estigmatizado y aún no se ha normalizado hablar de ello. Que esto pudiera servir para iniciar conversaciones en casa, en el trabajo o entre amigos ya significaba mucho. Hemos evitado ser didácticos porque un adolescente desconecta cuando cree que le está aleccionando”, ha explicado Darío Madrona, uno de los creadores de la serie, en una entrevista por teléfono a PlayGround.

 

En sus ocho episodios Élite hace una gran labor de activismo, contando a una audiencia global, entre ellos a un público adolescente, que tener VIH en 2018 supone tener una condición crónica que permite seguir con tu vida de una forma completamente normal. Probablemente muchos jóvenes descubran de boca de Marina y Nano (Jaime Lorente) que una persona con VIH e indetectable (es decir, bajo medicación) no puede transmitir el virus, algo que han avalado los estudios PARTNER y PARTNER 2.

 

 

 

 

Fuente: Playground