Columnas de opinión

El concepto HSH versus la identidad de las homosexualidades

Víctor Parra, miembro del Observatorio de Políticas Públicas en VIH y SIDA desde la perspectiva de los DD. HH. de Fundación Savia.

Octubre 2013

Al revisar la política pública que sustenta la Respuesta Nacional al VIH y SIDA, es posible observar dos elementos centrales para implementar la prevención: la gestión de riesgo, referido a la probabilidad de adquirir el virus como resultado de las conductas individuales de las personas, y la Vulnerabilidad, relacionada con el nivel de control que cada persona ejerce sobre su propio riesgo donde inciden factores emocionales, culturales, políticos y sociales como la inequidad y la desigualdad.

Bajo este último criterio la Respuesta Nacional propone la focalización de las poblaciones más afectadas por la epidemia, tratando de reconocer aquellos factores y situaciones específicas que hacen a determinados sujetos más vulnerables al riesgo de exposición al VIH, además de abordar  los elementos sociales y culturales que contribuyen al aumento sostenido de su propagación en determinadas poblaciones. Es también bajo estos parámetros que se diseñan las líneas preventivas que se incluyen en la Política Pública, cuyo propósito es facilitar el acceso de las personas a la información, la educación y el desarrollo de capacidades para identificar las situaciones de riesgo de adquirir y transmitir el VIH y las ITS.

En el caso de la población homosexual chilena, que ha sido y sigue siendo la más afectada por la epidemia, dicha focalización se diluye bajo la aplicación del concepto epidemiológico “HSH” (hombres que tienen sexo con hombres), dado que esta categoría incluye a una amplia diversidad de personalidades, identidades y estilos de vida. De la misma manera, el diseño de las estrategias de prevención dirigidas a esta población, la cual además no cuenta con la participación activa de sus destinatarios, va perdiendo sus niveles de eficacia y efectividad, en tanto no está considerando sus particularidades psicológicas, culturales y sociales, no logrando dar respuestas a las necesidades preventivas específicas de los homosexuales.

Analizado más específicamente la utilización del concepto HSH en el diseño de las Políticas Públicas en VIH, es posible observar que responde a un enfoque conductual que se centra sólo en las prácticas de los individuos. Si bien este efecto podría ser adecuado, en la medida que facilita a las personas el reconocimiento del elevado nivel de riesgo de transmisión del VIH que conllevan las relaciones penetrativas anales, no está considerando los contextos emocionales, psicológicos, culturales y sociales en los cuales se desenvuelven los individuos que llevan a cabo.   

A su vez, no estaría reconociendo otros espacios y otras dimensiones de la expresión del homo-erotismo, reduciéndolo sólo a lo genital dejando fuera la caricia, el encuentro de los cuerpos, la sensualidad, el amor, el placer y el juego sexual. Este enfoque reducido dificulta la promoción de una reflexión más profunda sobre el sentido integral de la sexualidad humana y sus distintos tipos de expresión. Puede afectar y debilitar el sentido que cada persona le da a la construcción de su propia identidad sexual y la forma en que cada uno de ellos se comporta eróticamente, lo que en muchos casos responde a la dimensión social de la sexualidad, al sentido de pertenencia de determinados grupos sociales  donde se construyen distintos códigos y estilos de establecer relaciones con personas del mismo sexo.

Un ejemplo claro se constata en la diversidad de hombres homosexuales que se conducen eróticamente de diferente modo, construyen sus relaciones de manera muy diversa y establecen vínculos utilizando códigos asumidos como propios, casos en los cuales incluso sería pertinente hablar de las homosexualidades.

Es así como observamos con preocupación que en Chile se mantiene la aplicación de una Política Pública de prevención del VIH y SIDA con serias debilidades, principalmente en aquella que está dirigida a la población más afectada por la epidemia. Si bien los datos epidemiológicos nacionales constatan que se trata de la población homo y bisexual, el diseño de estrategias y líneas de acción sigue basándose en la aplicación de la categoría “HSH”, pretendiendo dar una respuesta focalizada, pero que en la práctica  generaliza y encasilla los comportamientos de personas muy diversas, los que finalmente quedan invisivilizadas por una entidad confusa sin identidad, sin emociones, sin cuerpo, sin historia, sin una ubicación espacio-temporal y sin una existencia concreta.

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