Columnas de opinión

El compromiso como prioridad en la lucha contra el Sida

Julio Palma, fundador de CAPVIH

Este año fui invitado a participar del Candlelight por la fundación SAVIA, convocatoria que me pareció muy buena y que me entusiasmó inmediatamente, a pesar de que hace cerca de ocho años que no estoy participando de ningún grupo u organización.

Con esto me puse a pensar qué significaba para mí el Candlelight, que nació como una fecha para recordar a los amigos, amigas, familiares que han fallecido a causa del Sida. Ahí me puse a evocar todos los momentos que pasé con esas personas que ya se fueron y, en ese contexto, viene el recuerdo a Sigifredo Barra y Lorena Loyola, porque ellos fueron líderes en luchar por los derechos de las personas vivviendo con VIH y SIDA a inicio de los años 90, donde la discriminación era tremenda.

En ese tiempo, por ejemplo, las empresas estaban mandando a hacer test de Elisa a sus empleados y si alguno salía seropositivo perdía su trabajo, lo que estaba provocando un gran problema en estas personas, que además de estar cesantes eran discriminados.

Como era un tema nuevo en el país, los médicos también ponían dificultades para la atención, incluso había doctores que prácticamente atendían en la puerta de la consulta. Había un desconocimiento generalizado del tema y apenas existían algunos medicamentos para tratar ciertas enfermedades y nada que tuviera que ver con el VIH.
Esta situación hizo que Sigifredo diera la cara en público diciendo que era seropositivo y dando a conocer la situación por la que estábamos pasando. Aquí la discriminación golpeó fuerte a los homosexuales, incluso se dijo que era la “peste rosa”, lo que llevó a los heterosexuales a sentirse protegidos, pero con el tiempo se ha visto que la cosa no es así, tal como lo señaló en su tiempo Lorena Loyola, una mujer que fue valiente al decir que contrajo el VIH por su esposo, quien anteriormente había tenido problemas de drogas.

Candlelight es para celebrar y recodarlos a ellos, que dieron la lucha para que hoy se pueda hablar más abiertamente del problema del Sida en Chile.
Esta vigilia fue también un momento de reencuentro, donde volví a ver a antiguos amigos, pero también pude ver un grupo más reducido de lo que era antes, cuando marchábamos desde la Plaza de Armas hasta la Iglesia de San Francisco.

La convocatoria ha disminuido bastante, pero creo que las personas que estaban presentes están sinceramente comprometidas y siguen en esta silenciosa lucha, porque el Sida no se ve en televisión, no sale en la radio, en los diarios, da la impresión que no existe o que todos se mejoraron.
Frente a esto me puse a pensar cómo hacer para que el grupo crezca y así poder llegar a más personas. Por eso, quiero invitarlos a comprometernos con la meta de que cada uno invite a un amigo o familiar que esté comprometido con la lucha del VIH y con la prevención y así el grupo va a crecer y fomentar el involucramiento de la sociedad con esta epidemia.

 

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