
FUNDACIÓN SAVIA Y SU PROYECTO DE OBSERVATORIO DE POLÍTICAS PÚBLICAS EN VIH/SIDA
Para conocer los desafíos y cómo surge la idea de instalar un Observatorio de VIH/SIDA en Chile, conversamos con María Elena Ahumada, Psicóloga de amplia trayectoria en materias de Derechos Humanos y responsable del proyecto que se implementará desde Fundación SAVIA
¿Cómo surge la idea de levantar un observatorio de VIH/SIDA al interior de Fundación Savia?
Realizar el monitoreo de las políticas públicas es una necesidad. No pocas veces los Estados han dejado de cumplir con sus compromisos frente a la ciudadanía y a la comunidad internacional.
En nuestro país se han instalado políticas muy progresistas e importantes, como el AUGE -por ejemplo-, sin embargo, luego de instaladas estas se descontinúan. No se trata sólo de decidir la implementación de un programa, línea o política específica, sino de sostenerla y mejorarla progresivamente.
En este sentido es un deber ético, de la sociedad civil, preocuparse por el seguimiento de las políticas públicas. Particularmente de las políticas relacionadas con temas sensibles y delicados, como lo es el VIH/SIDA.
Por eso llegamos a la decisión de levantar un observatorio. Fue simplemente tomar la decisión de hacer lo que nos corresponde como organizaciones no gubernamentales. Cumplir con nuestro rol de control social, de control ciudadano, de vigilancia. Nuestra inspiración radica en que si queremos que se respeten nuestros derechos, tenemos que estar vigilantes.
¿Cuál es el diagnóstico y el desafío, desde la perspectiva de los Derechos Humanos, que debe instalar un observatorio de VIH/SIDA en Chile?
Los derechos humanos son el mínimo ético que necesita la humanidad para convivir y al mismo tiempo constituyen una utopía. En esa doble dimensión, nuestro quehacer considera estas dos vertientes: La defensa irrestricta de lo que hasta ahora se ha logrado y la promoción de nuevos derechos o de políticas públicas que reafirmen o amplíen la forma en que se ejercen actualmente estos derechos. En materia del derecho a la salud es preciso superar las desigualdades, y de ahí, superar cualquier forma de discriminación en el ejercicio de estos derechos. Hay factores sociales y psicológicos que, al no ser considerados, generan situaciones de discriminación y que además, dan como resultado peores índices en salud. Todo se relaciona.
¿ Cuál es el aporte que este observatorio debería significar para la comunidad y la sociedad civil?
Debería significar varias cosas.
El empoderamiento de grupos y colectivos sociales en los temas de derechos humanos, y particularmente del derecho a la salud; Debería significar un aprendizaje social respecto de cómo observar las políticas sociales. También contribuir con información actualizada y que ésta circule entre las organizaciones y las colectividades interesadas en estos temas.
En estricto sentido este observatorio debiera potenciar la capacidad de incidencia de la sociedad civil en las materias que son de nuestro interés.
Este observatorio debe potenciar el encuentro de colectivos y organizaciones sociales y comunitarias para opinar, observar, hacer seguimiento, proponerse formas conjuntas de trabajo sobre materias de interés común.
¿ Cómo se enfrenta el VIH/SIDA en una sociedad por esencia discriminatoria, más aún cuando el tema ha estado centrado en la población homosexual masculina?
Es muy importante considerar que las políticas del VIH/SIDA requieren de un enfoque biopsicosocial, pues los factores que participan en la expansión de esta epidemia no solamente son de carácter biológico, también sociales como la edad, el sexo, las condiciones económicas, la orientación sexual, su origen étnico, el tipo de actividad laboral donde se desempeña. Pero tan importante como los factores que hemos mencionado son otras variables de orden psicológico. La soledad, la discriminación, la vulnerabilidad social provocan en las personas una sensación de desvalorización, de desprotección que impactan en su salud. Se ha demostrado que actos de discriminación tienen consecuencias en el sistema inmunológico.
En este sentido se debe trabajar para la superación de los prejuicios, por el respeto de los derechos de todas y todos. En ese ámbito, el diseño de políticas preventivas no puede basarse sólo en los patrones culturales tradicionales. Hay que darse cuenta que ese enfoque es el que ha extendido la epidemia. Aquel enfoque que no considera las diversidades va generando condiciones adversar para el conocimiento del tema. Como consecuencia veremos que muchas personas podrían pasar a ser clandestinos en sus vidas, alejándose de los sistemas de salud y de los recursos para la prevención.
Fundación SAVIA viene hace años trabajando en torno a la temática, ¿la instalación de este observatorio significa que se pone a la cabeza del diagnóstico y las sugerencias para como sociedad civil enfrentar el tema?
Es que no se puede hacer otra cosa. Hoy no hay tiempo que perder. Si la sociedad civil no ejerce su rol, el tiempo pasa y las deficiencias del sistema se irían naturalizando. Del mismo modo, si la sociedad v civil no se reúne y no trabaja junta para elaborar conocimiento, se perdería su aporte, un aporte que es clave cuando se trata de mejorar las formas de trabajo preventivo, las metodológicas de trabajo social contra del VIH/SIDA.
¿Qué considerará en términos de materias el levantamiento de este observatorio?
La información debe reflejar las consecuencias efectivas de las políticas públicas. Si hablamos de políticas preventivas, se debieran aumentar las prácticas sexuales protegidas, la información debe diseminarse en la población, las personas debieran haber superado los mitos, y esto reflejarse en la disminución de las notificaciones de VIH o de SIDA.
Ahora, cómo se hace eso. La información debe venir de quienes son usuarios, de la población en general, de las personas comunes y corrientes, también de colectivos que enfrentan condiciones sociales y culturales de vulnerabilidad, como es la población carcelaria, personas que ejercen comercio sexual y que tienen relaciones sin protección.
¿ Qué le dirías o a qué se convocaría a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan la temática del VIH/SIDA en torno a este proyecto?
Esto es clave. Las organizaciones de la sociedad civil tienen gran sabiduría del trabajo preventivo con diversas poblaciones. Existen organizaciones que trabajan especialmente con mujeres, niños, jóvenes, con comunidades homosexuales, o transgéneras, sectores rurales, pueblos originarios. Cada una de ellas ha ido descubriendo y conociendo aspectos que no están incorporados aún en las políticas públicas. Es esta sabiduría y diversidad la riqueza de la sociedad civil.
Este proyecto del observatorio tiene que ser un instrumento de trabajo de todas las organizaciones y comunidades que trabajan en el tema del VIH y del SIDA. Tiene que ser un observatorio que ayude a las personas, comunidades y al Estado a cumplir mejor su s diversos roles. Y en la medida que avancemos, estoy segura que eso va a ocurrir.
¿Cómo visualizas la relación con el Estado en materias de VIH/SIDA en la actualidad, particularmente con relación a la política pública que el actual gobierno está implementando?
Estamos preocupados. Vemos que falta profundidad. Que no se han tomado en cuenta factores sociales y culturales en la generación y desempeño de las políticas públicas en VIH/SIDA.
Si observamos y analizamos la campaña emitida por el actual gobierno, constatamos que se ha desperdiciado una gran oportunidad. Muy pocas personas la vieron. Pero aún peor es lo que ocurre con la prevención. El tema no se habla en las escuelas de nuestro país, el tema pasa desapercibido. Seguimos profundizando la brecha entre expertos y sociedad en general. Ojalá se hagan cargo de sus errores, porque de verdad pienso que lo que ocurre hoy traerá consecuencias nefastas para la salud sexual en el país.
El tema de las mujeres y el VIH/SIDA sigue siendo una incógnita tanto en el diagnóstico como en la presencia social, este observatorio ¿permitirá avanzar en su visibilidad y compromiso para enfrentar, con decisión, desde la perspectiva de género el tema?
De hecho es así. A nosotros nos parece de primera prioridad entender los fenómenos sociales y su incidencia en la epidemia. Uno de estos fenómenos está dado por las orientaciones más bien conservadoras y patriarcales con que se entienden los roles de hombres y mujeres en la sociedad. Lo más grave está dado a mi juicio en la situación de las niñas, invisibles en las políticas preventivas, pero que a la hora de ser atendidas como embarazadas, por una infección de transmisión sexual y VIH, se las considera responsables. Eso es simplemente inaceptable a la luz de los derechos humanos y particularmente de los derechos del niño.
La educación sexual sin perspectiva de género es lo que se ha hecho hasta ahora. Y ¿qué tenemos? No hay muchos avances que mostrar.